martes, 20 de agosto de 2013

Por qué soy ateo

En los círculos escépticos es relativamente habitual encontrarse con lo que podríamos llamar “confesiones de ateísmo”. Se trata de textos que, como éste, pretenden explicar la propia increencia, destinados a lectores creyentes o a la propia comunidad. Sin embargo, muchos de ellos están enfocados de una manera muy parecida: cómo una persona educada en la fe católica, con todos sus curas, ritos y sotanas, se volvió atea cuando llegó a la madurez.

Mi caso es otro. Yo no estoy bautizado y a mí no se me ha dado una educación religiosa. Así que este post va dirigido no a explicar una transformación sino un crecimiento, en cierto sentido natural, de la indiferencia propia de la niñez hasta el ateísmo.

En mi casa nunca se habló de Dios. Esto dio pie a algunas anécdotas curiosas. Por ejemplo, a mí esta canción infantil me confundía: ¿quién era ese “el señor” a quien se refería? ¿Noé era el señor o era sólo un señor? ¿Por qué la canción parecía cambiar de primera a tercera persona? También me recuerdo a mí mismo de crío tratando de explicarle a un compañero de clase que Dios no podía haber creado el mundo si luego había nacido, años después y con el mundo ya creado, en el portal de Belén.

De hecho, mis padres me protegieron activamente contra toda influencia religiosa. Aún me acuerdo cuando, siendo muy pequeño (ni siquiera en Primaria) una profesora nos contó la historia bíblica de la Creación. Fui a mi madre muy alegre diciendo que nos habían contado un cuento sobre un señor que decía que hubiera luz y había luz, lo cual a mí no me parecía tan extraordinario porque, al fin y al cabo, yo también lo hacía con un interruptor. Una buena muestra de qué pasa cuando echas simiente religiosa en mentes no abonadas: que no arraiga ni de coña. Por cierto, mi madre le echó la bronca a la profesora por contarme cuentos bíblicos.

Tampoco recuerdo que se me transmitiera una ética conscientemente atea. Nunca se me dijo que no había dioses; la cuestión simplemente ni se planteaba. Había escasas indicaciones éticas, aunque muy repetidas, y estaban principalmente relacionadas con ser buenas personas y ser pacíficos. Eso sí, me acuerdo de que cuando salíamos de casa y yo le preguntaba a mi madre dónde íbamos ella contestaba que “a contar los frailes”. Esta expresión, que suele rematarse con un “que falta uno”, la concluía mi madre con un “que sobran muchos”. Ateísmo no, pero anticlericalismo lo que quieras, por mucho que yo no supiera qué cosa era un fraile.

Y así llegamos a mi adolescencia. No recuerdo el momento exacto en el que me definí a mí mismo como ateo, igual que no recuerdo cuándo me definí como feminista o como de izquierdas. Simplemente era algo que se era, que todo mi entorno era. Dios era una entelequia irrelevante en la que creían otras personas.

Pudiera parecer que mi ateísmo no está fundamentado. Nada más lejos. Una vez dada por supuesta mi increencia oscilé durante mucho tiempo entre el agnosticismo y el ateísmo, sobre todo por la diferente definición que da cada autor de ambos términos. Al final creo que la posición 6 del continuum trazado por Richard Dawkins, que él llama “ateo de facto” (“No estoy totalmente seguro, más pienso que es muy improbable que Dios exista y vivo mi vida en la suposición de que Él no está ahí”), describe mi pensamiento con toda claridad.


Aún así, creo que la distinción entre creencia e increencia es algo mucho menos racional y voluntario de lo que en general se suele creer. Al final todo se reduce a si le ves sentido a todo el tinglado o no: no puedes elegir creer o dejar de hacerlo. Puedes fingir que crees o que no crees, pero no puedes encender y apagar la creencia como si fuera un interruptor.

16 comentarios:

  1. Ante todo, felicidades por el nick. También felicidades por el artículo. Así es como me gusta a mi hablar del ateismo, de forma natural, como otra parte más de la vida, no cayendo en el error de pasar a la discusión religiosa, ni el debate absurdo de las pruebas o no pruebas de la existencia de un ser superior "llamémoslocomosea".

    Pero hay algo en lo que discrepo, o al menos mi experiencia ha sido distinta. En mi caso, yo sí decidí darle al interruptor. Un buen día pensé que no necesitaba en realidad tanto argumento ni tanta leche para no creer. Me di cuenta de que el único motivo por el que no me llamaba ateo a mi mismo aún era por el pensamiento supersticioso que durante toda mi vida habían inculcado en mi cerebro las asistencias a misa, a un colegio religioso, etc. La eficacia de la religión para hacerse con una mente es mejor que el conductismo radical.
    Así que simplemente negué aquello en lo que no creía de corazón. Para mi dios es una palabra como patata, ventana o mesa, con la diferencia que las tres últimas no son personajes de ficción.
    Para saldar rápido las discusiones acabo siempre diciéndole a la gente en broma que no discuto sobre religión, que simplemente "tengo fe en que dios no existe". Obviamente no se trata de fe en sentido religioso, sino de un profundo convencimiento gracias al cual vivo más consciente y feliz de mi libertad, con menos miedo.
    Creo que sí se puede dar al interruptor. Sólo hay que probar.
    Saludos.

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    1. Interesante lo que comentas. Sin embargo, creo que tu experiencia confirma mi reflexión en vez de contradecirla. Ese día no decidiste dejar de creer, sino que asumiste que ya no creías: el día en que empezaste a identificarte como ateo fue el día en que aceptaste que todo el asunto ya no tenía sentido para ti. De la misma razón, tú ahora no puedes volver a darle al interruptor: no puedes elegir voluntariamente creer.

      Un saludo.

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  2. Hola y dejadme que exponga mi idea:
    Las religiones anteponen un generador de nuestra especie, un creador o situación anterior a la vida que la generó y a la cual debemos algo... más absurdo no puede ser, pues el resto de seres no humanos, que son el producto de esa generación primera o Big Bang no tienen esa necesidad. El dios occidental, al menos como yo lo concibo, no es más que una patraña inventada y CREADA POR EL SER HUMANO, ESE DIOS NO EXISTE MÁS ALLA DE NUESTRA SUPERSTICIÓN.

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  3. Me parece interesante conocer el punto de vista de alguien criado sin religión, pero difiero en el punto de que uno decide creer o no creer, ya que para mi esto es tan complejo que la verdad no sé como hay gente que sigue creyendo.

    En mi caso nací y crecí (hasta secundaria) siendo así que hablaré en particular mi experiencia on este dios en particular.

    Yo dejé de creer simplemente por poner atención a los sermones y por leer la biblia, los sermones hablaban de un dios amoroso y que nos había creado por amor y todas esas cosas. Pero mi primer 'shock lógico' por llamarlo así se dió cuando como a los 12 o 13 años analicé la historia de Adán y Eva, yo sabía que este dios era omnipresente, omnipotente y omnisiente, esto último quiere decir que sabe el futuro, entonces yo me dí cuenta que había creado al diablo con conocimiento de lo que iba a hacer, les había puesto un "fruto de tentación" sabiendo que iban a comer de el. Este fué mi primer problema y como todo buen curioso fuí a cuestionar a quien sabía más que primero eran mis padres, sobra decir que se molestaron un poco y me ignoraron, así que acudí a una fuente "mejor" que era un sacerdote, a lo cual el simplemente me dijo que dios hacía las cosas por algo, respuesta que obviamente no me dejó satisfecho y se lo hice saber, así que acudí con varios sacerdotes y todos respondian cosas similares y en dos casos inclusive se molestaron, así que pues al final decidí ir a la fuente, que nadie me contara nada lo iba a leer por mi mismo, empecé con la biblia y en 3 dias ya era ateo, me dí cuenta que por simple lógica no podía haber un dios como el que me habían contado, no había pruebas, e inclusive había muchísimas cosas en el mundo que contradecian lo que decía este libro y lo que decian los católicos.

    Al final pienso que dejar de creer es un proceso simple de lógica, y en el fondo pienso que es algo que todos lo sabemos, sólo que muchos deciden figir, tal vez por inseguridad y miedo o yo que sé, pero de no ser así, de creer en una existencia después de la muerte, la muerte misma no les daría miedo a estos creyentes, cumplieran cabalmente con los mandamientos y harían lo que su biblia que en teoría es su ley dice y sencillamente no lo hacen, pienso que al final mantienen la religión para usarla como un placebo y sentir que la vida humana tiene una trasendencia en el universo, valga es para mi egocentrismo puro, una necesidad de pensar que el universo fué creado para nosotros, cuando el 99.99999% de el universo nos mataría en menos de un instante.

    Pero para no salirme del tema jaja, pienso que creer o no creer se soluciona con un proceso lógico, y de hecho pienso que cualquier adulto sabe en el fondo que no cree, pero simplemente se niega a aceptarlo para esto simplemente aquí pondré actividades que realizan sin sentido.

    - Tienen iglesias (esto es estúpido ya que si dios es omnipresente da igual que vayas o no)
    - Temen a la muerte (si tanto creen que hay un cielo, qué les interesa morir o no)
    - No siguen la biblia (esta se supone que es la ley suprema hecha por dios y no la siguen)
    - No leen la biblia (lo mismo que lo anterior)

    Pudiera seguir pero creo que con esto es suficiente.

    Me dio gusto leer a un "ateo de nacimiento" es interesante la experiencia por la que has pasado.

    Saludos.

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    1. Estaría bien pensar que todos los creyentes son hipócritas, pero me temo que no se sostiene. Hay mucha gente que cree de verdad, por difícil que nos resulte entenderlo a los que no lo hacemos.

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    2. Tenés razón jahjah es que generalicé de más, me refiero a la gran mayoría, me fuí porque yo sólo conozco a personas como las que comenté anteriormente, pero debe haber gente que sí se crea lo de su religión.

      Saludos.

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    3. En respuesta a tu comentario de que tu lectura de la biblia te llevó al ateísmo tan sólo en tres días, comparto con vosotros un vídeo (que ya tiene bastante tiempo) del programa de Penn&Teller Bullshit! sobre la biblia. Merece la pena de principio a fin, pero sobre todo su conclusión final (empieza en el minuto 28:23):

      "Take some time and put the Bible on your summer reading list. Try and stick with it cover to cover. Not because it teaches history, we've shown you it doesn't. Read it because you'll see for yourself what the Bible is all about, it sure isn't great literature. If it were published as fiction, no reviewer would give it a passing grade. There are some vivid scenes and some quotable phrases, but there's no plot, no structure, there's a tremendous amount of filler and the characters are... painfully one-dimensional. Whatever you do, don't read the Bible for a moral code. It advocates prejudice, cruelty, superstition and murder.

      Read it because we need more atheists, and nothing will get you there faster than reading the damn Bible".

      http://www.youtube.com/watch?v=Vfp6QipYV3w

      Fdo: Otra insensata que, en busca de respuestas, acudió a la biblia...

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    4. Qué grandes Penn y Teller :)

      Se suele atribuir a Asimov la siguiente frase: "Leída cuidadosamente, la Biblia es la más potente fuerza pro-ateísmo jamás concebida." Parece que es un lugar común en el movimiento ateo, por lo que puede que sea cierto. En vuestros casos, desde luego, lo fue.

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  4. Yo creo que todo se reduce a leer.

    Si lees, aprendes de diferentes puntos de vista, desarrollas pensamiento crítico, y cuando te quieren vender la burra te paras y dices "eh, esto no es piña".

    Si no lees, no desarrollas pensamiento crítico y te adscribes a la ideología de los que primero te cuentan una, y te tragas todo lo que te echen en su nombre sin pensar en si tiene sentido o no, porque pensar es de débiles.

    (por cierto, yo creo que debe haber algún Dios, con mayúsculas, por ahí, y que no tiene puto que ver con los de las religiones del mundo; pero por si acaso actúo como si no existiera)

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    1. Interesante tu idea. Iba a decir que además de leer hay que comprender lo que se lee, pero la verdad es que esa es una habilidad que se entrena con la propia lectura, por lo que mi añadido sobra.

      Leer no sólo te permite desarrollar pensamiento crítico, sino aprender ejemplos, comparar las propias experiencias con las leídas, aprender datos que te sirven en un debate o te dan material para ejercitar ese pensamiento crítico... En definitiva, sí, muy de acuerdo con tu comentario.

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  5. Saludos! Interesante post!
    Igualmente, quería señalar que muchas veces me da la impresión que limitamos las creencias a un marco intelectual (incultura, falta de sentido crítico), cuando también tiene una gran parte emocional: pienso sinceramente que mucha gente *sabe* que lo que cree es insostenible, pero lo *necesita* emocionalmente. De allí la gran lucha interior de muchos creyentes, la paz que sienten en la creencia, y la aparente impermeabilidad a los razonamientos (que saben ciertos, pero no quieren ni oírlos).
    La creencia puede diluirse cuando se diluye la necesidad que la sustenta: por ello no podemos -o es muy dificil- hacer el 'switch' voluntariamente, pero yo sí que creo que es posible que te pase.

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    1. Muy bien visto. Es evidente que la creencia cumple un papel a la hora de dar estabilidad emocional. Interesante la idea, gracias :)

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  6. ¿La creencia cumple un papel a la hora de dar estabilidad emocional?
    Esa afirmación se cumple cuando quien ejerce la creencia es emocionalmente inestable. Eres inestable y alguien te proporciona un efecto placebo que te da esa estabilidad.
    Ocurre que hay muchos tipos de creyentes:
    Creyentes simples que no se plantean preguntas existenciales. Creen en su dios y punto, su mente no da para más. Estos seguirán creyendo en su dios les digas lo que les digas.
    Creyentes beatos, creen realmente en la existencia de un ser divino y por lo tanto se ven obligados a adorarle y elevarle sus plegarias. Estos no solo siguen creyendo, además se radicalizan y reaccionan si les contradices, pueden llegar a ser fanáticos
    Creyentes practicantes, la mayoría lo son por costumbre, tienen dudas y participan en los ritos solo para reafirmarse en sus creencias.
    Falsos creyentes, en realidad no creen, pero participan en los ritos para mantenerse en el entorno y no excluirse del grupo social al que pertenecen.
    Creyentes profesionales, son los religiosos. Pueden creer o no, pero hacen lo que tienen que hacer porque es su trabajo.
    Y finalmente están los dirigentes religiosos, tienen buen nivel de estudios, saben que dios no existe, pero tienen que mantener el “status quo” y la estructura de todo el tinglado.
    Esto es válido para todas las religiones.
    En realidad, todos estamos condicionados por el entorno, es muy difícil mantenerse al margen. Fuera del rebaño uno se convierte en un lobo solitario, pero dentro solo eres un borrego.
    Pensar libre tiene su precio, a veces busco comentarios en páginas de ateísmo y siempre tengo la sensación de estar buscando mi propio rebaño. Odiaría que el ateísmo se acabe convirtiendo en una religión.

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    1. No sé si me termina de convencer la tipología de creyentes que planteas. La gente es demasiado compleja, y pensar que si no cambian de idea es porque "su mente no da para más" me parece pecar de superioridad. Hay gente inteligente que cree en todo tipo de absurdidades.

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    2. Puede que haya tipologías intermedias, pero he querido resumir para no extenderme demasiado. No quiero pecar de superioridad, pero, que hay personas a las que su mente no les da para más, es algo que se puede constatar, van a la sinagoga, a la mezquita, o al rosario de la iglesia solo porque se lo indica el sacerdote o el líder espiritual y cuando acaba la función, vuelven a casa realmente felices con la sensación del deber cumplido. No hay preguntas, no hay nada más, no van a cambiar de opinión por mucho que les digas que están equivocados, que les engañan y que en muchas ocasiones incluso les están quitando su dinero.
      Por otro lado, dudo que personas medianamente inteligentes, puedan creer en supuestos absurdos, como que un mago súper divino creó todo de la nada con su varita.
      Si son inteligentes y acuden a los ritos habría que analizar porque lo hacen, seguro que se les puede clasificar entre las tipologías que antes expuse.
      Nadie nace creyendo en algo, nos enseñan lo que debemos creer, si naces brahmán te enseñan a ser brahmán, si naces cristiano te bautizan, lo mismo con todas la religiones, incluso, como en el primer comentario, si naces en un entorno ateo te formaran como ateo.
      Depende de cada uno discernir. Asumiendo que no hay verdades absolutas, solo la razón y la lógica puede llevarnos a lo que más se aproxime a la verdad y aquí solo cabe la ciencia.

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